6 de agosto de 2014

Alentejo by bike.

Hemos pasado diez días pedaleando por el Alentejo y Algarve portugués. A nuestro ritmo. Desde Evora, en el centro de Portugal, hasta el Cabo de San Vicente, en la barbilla. De camping en camping y de pensión en pensión. Diez días rodeados de bosques de alcornoques, viñedos, calor, cielos azules, pueblos blancos como la nieve, castillos medievales, playas salvajes, olas... y el calor de los portugueses. En muchos aspectos me ha recordado a aquel viaje que hicimos también en bici por Cuba. Hasta pasamos por un pueblo que se tenía ese nombre. Cuba. El calor, la arquitectura y la vegetación, me trasladaron a esos paisajes de Trinidad y Cienfuegos.
Este viaje me ha enseñado un par de cosas importantes sobre el país vecino. La primera es que Portugal tiene mucho que ofrecer al que viaja en bicicleta. Carreteras tranquilas, pueblos acojedores, y paisajes espectaculares. Y la segunda es que Portugal es mucho más que "toallas" y Lisboa. Obrigado!

 


































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