Al día siguiente teníamos previsto uno de los platos fuertes de esta parte de la isla, el descenso hasta Girolata, un pueblo accesible únicamente por mar o andando. Nosotros seguimos el sendero de "Guy el facteur" (Guy el cartero), un camino de dos horas de descenso hasta Girolata que el tal Guy realizada asiduamente para llevar, no solo el correo, sino también noticias del exterior. ¡Ojo, que no es una coña! Guy se jubiló hace unos años y ahora el camino que tantas veces realizó lleva su nombre como pequeño homenaje. Llegar a Girolata es realizar un viaje en el tiempo. Una localidad de apenas 15 casas, una pequeña playa poblada de betizus, y una torre genovesa dominando el paisaje. Tuvimos un momento memorable al encontrarnos con un depredador inmobiliario en acción, mostrando las virtudes de la localidad a una pareja de adinerados franceses. No pudimos evitar descojonarnos a mandíbula batiente al ver al tipo saltando tapias para enseñar la variedad de frutas que crecían en los huertos de Girolata, al grito de: ¡Oh lala! ¡Oh Marcel, miga que espectaculages limones! Nos tememos que Marcel y su operada acompañante, decidieron tras el tortuoso (y bochornoso) viaje de vuelta en tractor hasta su velero, que Girolata no era lo que estaban buscando y que quizás la Costa Azul se adecuaba más a su status. En fin, Girolata 1-Especulador 0.
El sendero de Guy el cartero, representó el final de nuestras rutillas a pie por Corcega, pero indudablemente fue la guinda a este espectacular pastel. Pasamos la noche en Galeria, otra localidad costera, antes de partir hacia Calvi y Ajaccio para tomar el ferry de vuelta a casa. To be continued...
3 comentarios:
En nuestro caso y dados nuestros medios, emulando a Guy, tendremos que seguir la senda de cartero y aparcar en Arlucea, donde, aunque sepan algo de euros, espero no nos enteremos de la espiral de la prima de riesgo
¡Tu no te preocupes por la prima de riesgo! Cada día tengo más claro que todo es un montaje para robarnos las conquistas sociales actuales.
Pon buena música, un buen vino y grata compañía y...¡Qué les den por culo!
Vale
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