11 de noviembre de 2011

Corsica (IV): Sartene-Filitosa-Les Calanques.

Despedimos Bonifacio para poner rumbo norte y visitar de esta manera la costa oeste de Corcega. Esta ruta hacia la costa nos llevará dos días. De camino visitamos Sartene, un pueblo de altas casas de granito y estrechas callejuelas que de nuevo nos enviaba a épocas pretéritas como si el tiempo se hubiese detenido. Quizás fue en Sartene donde vimos a sus habitantes expresarse en corso con total naturalidad, al contrario que en el resto de localidades de la isla.
Cerca de Sartene se encuentran los yacimientos arqueologicos de Filitosa, descubiertos hace escasamente 40 años. Menhires, dólmenes, figuras antropomórficas por doquier, todo ello escondido en un bosque de olivos milenarios. La noche se nos echaba encima y el cansancio también por lo que decidimos emplear el comodín del agroturismo. Ducha caliente, cama grande y lo más importante: ¡Una cuna para Oier lejos de sus padres! Resultado: ¡Ocho horas durmiendo a pierna suelta!
Con energía renovadas llegamos a la costa oeste, zona de grandes espacios despoblados y naturaleza salvaje, muy similar a Cap Corse. Por el camino nos detuvimos en Cargese, un pueblo de curiosa historia. Hacia el año 1756 una comunidad de 600 griegos se establecieros en Cargese huyendo de la guerra y miseria. Pidieron asilo, que se les concedió sin problemas. Sin embargo al edificar una iglesia ortodoxa bien chula, los católicos sintieron un poco de pelusilla, por lo que decidieron edificar justo enfrente de la iglesia ortodoxa una iglesia católica.
Sin darnos casi cuenta hemos llegado a las Calanques. Un laberinto de picos de granito rojo que mueren en el mar Mediterráneo. Cada recodo del camino depara formas increíbles, como si de dinosaurios petrificados se tratase. Por desgracia estos acantilados de color rojo nos susurran que el final de nuestro periplo corso está llegando a su fin. To be continued...



















2 comentarios:

El ViejilloR dijo...

A juzgar por lo detallado de tu libro de viajes, debe ser cierto que estuviste en Corcega; por el reportaje gráfico habíamos pensado que sólo habían ido Ainoha,Oier y un perro. La información, por la prensa local y manuales de historia. Muy bien documentado y digno de ser recopilado como novela de viajes. A seguir pateando el mundo

Ruben dijo...

¿De donde crees que salen estas bonitas fotos? ¡De que las hace un servidor! Lo de patear el mundo, no lo dudes. Además gracias a los pateos de estos años hemos conocido un par de aldeas reconditas para el exilio, donde no tienen ni idea de lo que es ni el euro ni la prima de riesgo, lo cual creo que será de lo más útil para un futuro no demasiado lejano.

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