jueves 10 de noviembre de 2011

Corsica (III): Bonifacio

...Desde las montañas de Corti, dirigimos nuestros pasos hasta el sur de la isla, hasta Bonifacio. Ciudad amurallada, colgada sobre acantilados de arenisca blanca, ha resistido a lo largo de los siglos todos lo intentos de conquista a los que fue sometida, permaneciendo de esta manera virgen. Dada su posición estratégica, a escasos kilómetros de Cerdeña, y a su puerto natural excepcional, Bonifacio floreció gracias al comercio. Quizás por esta razón era una ciudad tan deseada, tanto es así que otomanos, aragoneses, genoveses, franceses, toda clase de piratas e incluso los propios corsos sitiaron la ciudad en numerosas ocasiones... Gracias a un capricho de la naturleza, un manantial de agua dulce situado en mitad de los acantilados, accesible a través de una vertiginosa escalera tallada en la roca (La escalera del Rey de Aragón), Bonifacio jamás fue conquistada. Resulta curioso pero Bonifacio se puede decir que ni siquiera era parte de Corcega, ya que mantuvo una independencia como ciudad-estado a lo largo de su historia. Pasear por sus callejueleas, asomarse a sus abismos sobre el Mediterraneo y sobre todo descender por la "Escalera del Rey de Aragón", son imágenes que quedarán grabadas en nuestra retina para siempre.
Los acantilados de roca blanca sobre las aguas de azul turquesa de la costa del Pertusato también nos dejaron un sabor de boca increíble. To be continued...






















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