19 de abril de 2010

Crónicas de Laos (3)

Hoy dejaremos nuestras queridas "burras" aparcadas para adentrarnos en el corazón del parque del Phu Him Bum. Y nunca mejor dicho que "corazón" ya que visitaremos la cueva de Tam Ko Lor, una cueva de 7 km de longitud que se atraviesa, atención, en barca. ¡Un viaje acojonante! Por la tarde, con mucho acierto, decidimos perdernos por la selva laosiana en busca de unas cascadas que se resistieron a aparecer. Al final los que aparecieron fueron nuestros nervios al ver que la noche se nos echaba encima en mitad de la floresta (aquí atardecía a las seis de la tarde).

Otro día más. Retomamos nuestro viaje en bici, dirección Lak Sao, cerca de la frontera con Vietnam. La carretera serpentea entre las montañas del Phu Him Bun, cruzando inmesos ríos. Al cruzar uno de ellos nos encontramos con la aldea de Tha Bak, famosa por la increíble capacidad de reciclaje de sus habitantes. Aquí contemplamos con asombro los "barcos bomba", pequeñas barcas realizadas con deshechos de los bombardeos yankees, que los habitantes usan para pescar y desplazarse.

Llegamos al mediodía bajo un sol de justicia a Lak Sao, una especie de Far West laosiano, que inmediátamente nos provoca las ganas de escapar de allí. Definitivamente abandonamos aquí nuestra idea inicial de llegar a la localidad de Tha Khaek desde Lak Sao, ya que las obras del macro proyecto hidroeléctrico del Nam Theun II, nos prometen únicamente 90 km de pistas polvorientas atestadas de camiones (demasiado pal body). Asi que nos montamos en una furgonetilla y volvemos a Vien Khan, para continuar mañana hasta Tha Khaek pedaleando de nuevo junto al río Mekong.

Ultima día de pedaleo. Hemos regresado junto al Mekong. Trascurrimos a traves de pueblos de casas de mimbre, niños sonrientes y fogosos partidos de "petang" (deporte nacional, herencia de los franceses, que también dejaron para nuestro gozo el pan blanco). Llegamos a Tha Khaek, una pequeña ciudad a orillas del Mekong. Esta ciudad es un pequeño alivio para la vista, ya que todavía conserva viejas edificaciones de la entonces "Indochina francesa" que le dan un aire colonial de lo más atractivo. Nada más alojarnos y sin perder tiempo nos alquilamos una "vespino laosiana" y nos vamos a recorrer las montañas de Khamuan. Es la primera vez que ninguno de los dos nos montamos en esta máquina infernal, que finálmente conseguimos dominar no sin un gran despliege de destreza y algun que otro revolcón por las pistas arenosas del Khamuan. La zona está repleta de imponentes picos surcados por ríos y cuevas. Visitamos una de estas cuevas, Than Pha Pa (Buda Cave) cuyo descubrimiento fue de lo más curioso. En el año 2004 un paisano de los alrededores, persiguiendo unos murcielagos que se le habían antojado para cenar, penetró en una desconocida cueva, descubriendo al entrar nada menos que 226 imágenes de Buda que llevaban sin ver la luz se creé que unos 600 años. Actuálmente Than Pha Pa es lugar de peregrinación para los budistas de Laos, Camboya y Thailandia (una especie de Meca) por lo que no permiten ningun tipo de fotografía ni de vestuario indecoroso (Ainhoa tuvo que alquilar una falda laosiana por 0,20 € para la ocasión). Sin embargo las imágenes de la retina quedarán para siempre con nosotros. Continuamos por las montañas del Khamuan visitando más cuevas-santuario, quedándonos prendados de otra cueva, Tham Phan Chan (la cueva del Buda de sándalo), una remota cueva atravesada por un río donde a través de unas tortuosas escaleras se accede hasta un pequeño buda realizado en madera de sándalo. Con los baños en ríos sagrados, siendo invitado por los lugareños a degustar el famoso lao lao (licor de arroz), y degustando las mirindas en los pueblos más recónditos de la zona, se nos hace de noche. Volvemos a Tha Khaek.

Mañana partiremos de regreso hacia la capital, Vientiane, en un "inolvidable" viaje en autobús. Esto se va acabando... To be continued...

























3 comentarios:

el viejillo R dijo...

No me extraña nada que la indecorosa Ainhoa tuviese que alquilar una falda para ver a los Budas flacos y austeros del país, para que no les ocurriese como a la serpiente verde, que la miró, y fíjate lo que le pasó

Ruben dijo...

la serpiente, por desgracia para ella, ya estaba muerta cuando aparecimos nosotros.

el viejillo R dijo...

Eva también dijo que la serpiente le engañó, y mira, todos fuera del paraiso.

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