Hoy veremos nuestros primeros templos budistas (Wats). Laos, al ser un país poco desarrollado (poco tráfico y poca industria), es bastante silencioso, pero en el interior de los Wats el silencio alcanza su máxima expresión. Ciertamente a mi me resultaron lugares con una decoración absolutamente kirtch, repletos de colores chillones y multitud de adornos. Sin embargo todos ellos desprenden una belleza a la que nuestros ojos no estaban acostumbrados En el interior de los Wtas viven los monjes, que visten todos ellos telas de vivos tonos anaranjados. Sobre ellos recáe la labor de enseñanza de jovenes y adultos. Todos los días, alrededor de las 5 de la mañana los monjes abandonan los Wats para recibir las donaciones de la población, en forma de comida principalmente, crerando un vistoso desfile anaranjado por los pueblos laosianos. Esta práctica alcanza su maxima expresión en la ciudad de Luang Prabang, ciudad que visitaremos al final del viaje.
Teníamos intención de dormir en una aldea en mitad de la selva desde donde era frecuente, con un poco de suerte, el avistamiento de manadas de elefantes. Sin embargo, los propios del lugar nos dijeron que en época seca los elefantes no aparecen por allí, asi que continuamos el camino. Dormimos en Packsan, bajo una noche de tormenta y música de una boda laosiana multitudinaria.
Hoy abandonaremos las llanuras del Nam Khong (río Mekong), para adentrarnos en las montañas de Phu Him Bum, una zona repleta de increíbles picos, que parecen sacados de litografías chinas. Igual de increíbles eran también los puertos de montaña, que me descojonaron vivo, obligándome a poner el pie en tierra los últimos metros... To be continued...
1 comentario:
No aguanto más, quiero ver a Preservativín fotografiado junto a un topógrafo Laosiano!
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