21 de marzo de 2010

Saint Lary. Sommet d'aigle.

Euskalherria vive permanentemente encerrada en una nube gris, no en vano parece que este ha sido el invierno más duro de los últimos años. Cansados ya de este color grisáceo, marchamos a Saint Lary en busca de nuevas tonalidades, descubriendo un cielo de un color absolutamente desconocido para nosotros: un azul increíble.
Desde que terminamos nuestro periplo francés en este pueblecito del norte del pirineo, hace ya cinco años, regresamos con asiduidad, ya que aparte de montañas maravillosas, dejamos amigos igual de maravillosos. Así que ni cortos ni perezosos nos hemos tirado un largo fin de semana rodeado de buena gente, esquiadas perfectas y comidas interculturales (tortilla de patata versus poule africainne, todo ello, claro está, regado con un buen vino de Bordeaux).
Es cierto que siempre que andamos por esta zona, Ainhoa y yo comentamos medio en broma medio en serio, comprar una pequeña borda cerca del pueblo y arreglarla nosotros mismos, en plan Robinsone Crouseau... todo será cuestión de ponerse... Mientras llega ese día seguiremos pidiendo comida y cama a los habitantes del valle d'aure et Louron. ¡Arrevoire Saint Lary!









1 comentario:

el viejillo R dijo...

Me ha encantado el paseo que nos das por Saint Lary y sus bellos paisajes, casi tanto, como la autofoto de la pareja con reflejo de mano asesina en las gafas de anbos. Bonitas vistas

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