Las siete de la mañana, Hammu nos levanta con el desayuno preparado (pan, mermelada, aceite y te), hoy nos espera un día largo. Ascendemos por el valle hacia el collado de Kouaouch, desapareciendo los asentamientos al poco de partir. Justo antes de collado aparecen los unicos arboles de este valle, unos enebros retorcidos y milenarios... Ascendemos a la cima del Jebel Kouaouch de 2592m desde donde obsevamos todo el Saghro hasta donde alcanza la vista, hay que tener en cuenta que se trata de una cordillera de 300km de longitud. Iniciamos el descenso por una zona volcanica donde la presencia de roca negra, falta de vegetación y absoluta soledad nos transporta a otro mundo. en un par de horas aparecemos en el que denominamos "Balcon de Stendhal" ya que la belleza del paisaje nos deja anonadados. Nos encontramos en una plataforma flanqueada por los farallones de Tassadlte Tamjoute y Tassadlte, al frente de extiende el Saghro, con la "Cabeza de Camello" (Ighf Lghome), las agujas de Beb Ali, las Agujas del Saghro...
En una hora llegamos a Igli, un asentamiento de una cuatro casas, alojandonos en la casa de Hussein, a modo de "Rancho La Ponderosa", donde nos pegamos una ducha con agua caliente a base de leña... mejor que en casa. La zona es una de las más impresionantes en la que me he encontrado en la vida.
Siete de la mañana, la etapa más larga. por delante 36 km de cañones, mesetas, valles, collados, rios y desierto. La silueta del Elefante (Le Elefant), preside la meseta de Taggourt, por la que caminamos durante dos horas, aparecen los primeros asentamientos nómadas, con sus haimas, rebaños de ovejas, camellos... Caminamos entre los cementerios nómadas, solos, cada uno a su ritmo y en sus pensamientos... el ambiente nos sobrecoje... Descendemos, el paisaje cambia drasticamente apareciendo multitud de agujas y montañas, atravesamos los asentamientos de Amgiss, Ighazoune y Tifdassine. Llevamos unas siete horas andando, aun nos queda remontar el largo cañon de Tifdassine para llegar a nuestro destino, Tajalat.
Un par de horas antes de anochecer llegamos a Tajalat, donde nos reciben una banda de chavales, varios de los cuales ¡son rubios con ojos claros! Hace unos 100 años los franceses lucharon en estas montañas... la imaginación hace pensar en soldados desertados, relaciones etc... la novela está servida.
Tomamos en te de costrumbre, paseo por los alrededores y lectura...
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